jueves, 19 de septiembre de 2013

Marry Me Crazy. Prólogo.

Nota de las autoras: Este fanfic está hecho con intenciones puramente estúpidas cómicas, absurdas y fangirls. Mucho shippeo, absurdeces, y tonterías. Quedáis avisados.
Nota 2: En este fanfic se tratarán varias ships de Inazuma Eleven y GO, además de con OCs: YuuichixOC, Gouenjix(persona concreta), KogurexHaruna, TsunamixTouko, TenmaxAoi, ShindouxAkane, NishikixMidori, SARUxOCxFey, KariyaxOC, ZanarkxOC, y una pareja completamente random, que no es ni OC.

Prólogo:


En el mundo paralelo de Inazuma Eleven:


- ¡Hasta mañana, Emi-chan!

- Adiós, Amai.


Emi se quedó en la puerta de su casa mirando como la chica seguía caminando y desaparecía al doblar la esquina. Miró el mensaje que le había llegado cuando iba por el camino.


“Ven cuando puedas, tenemos que hablar. Yuuichi.”


Miró la pantalla, seria, y le dio a la opción de “Responder”.


“Estoy de camino.”


El día se había puesto nublado desde por la mañana y anunciaban unas pocas lluvias. Aun así, Emi no llevaba paraguas. Antes de que llegara al hospital empezó a chispear y notaba que el pelo se le humedecía poco a poco, encrespándose un poco. En cualquier otra situación le daría igual su aspecto; el ir despeinada o mojada. Pero siempre que iba a ver a Yuuichi se esmeraba un poquito más en arreglarse. Así que corrió un poco para llegar hasta el hall del hospital y no mojarse de la cabeza a los pies. Aunque solía ir por las escaleras, esta vez fue en ascensor hasta la habitación, aprovechando el espejo de dentro para bajarse las encrespadas puntas del cabello. Se miró a los ojos en el reflejo.


<< Qué fea.>>


Llegó al piso y se encaminó por el pasillo hasta la habitación de Yuuichi. Se quedó unos segundos en la puerta observándolo. Estaba mirando por la ventana cómo llovía, con una leve sonrisa en los labios. Tenía una cajita en las manos. Emi pensó en lo afortunada que era de tenerle, y que nunca se lo había dicho. Pensó en que a lo mejor ya era el momento. Carraspeó un poco y entró. Yuuichi la miró mientras metía la pequeña cajita en el cajón de la mesilla y se le ensanchó la sonrisa.


- Por fin.-dijo él, y miró su ropa mojada con un gesto de preocupación. – Estás empapada… ¿Quieres un pijama para que se te seque la ropa?


Emi se encogió de hombros.


-Vale, gracias.
-Están en el estante derecho.
-Vale.
-Bueno, espera…


Emi le miró y esperó un segundo. El chico se incorporó de la cama y levantó sus piernas hasta apoyar los pies en el suelo. Emi se acercó para ayudarle.


-No, no. –dijo él levantando una mano. – Voy a intentarlo yo solo.


Yuuichi se logró poner en pie apoyándose en la mesilla de noche y en la pared. Avanzaba poco a poco, con un gesto de molestia en la cara.


-Yuuichi…
-Shh.


Siguió así hasta llegar al estante. Lo abrió, cogió un pijama grande y se lo alcanzó a Emi. Sonrió con satisfacción, pero se le notaba muy cansado.


- ¿Ves? Puedo solo.


En ese momento, Emi sintió algo que hizo que unas ganas de llorar gigantes aparecieran. Notó el calor en la cara y, sin dejar de mirar a Yuuichi, la vista se le nubló al llenársele los ojos de lágrimas. Empezó a llorar en silencio, mirando al chico. No gemía, ni gritaba. Sólo lloraba. Unos segundos después, Yuuichi dio un paso hacia ella y la abrazó con fuerza. Le acarició el pelo y le besaba la cabeza. Estuvieron así unos minutos, hasta que al chico le empezaron a temblar las piernas y Emi tuvo que llevarle hasta la cama. Ella se sentó a su lado en la cama y le miró de nuevo.


- Lo siento.
-No pasa nada. Muchas veces necesitamos sacar las emociones por algún sitio. –sonrió. –A veces con la risa, otras con un grito, otras con lágrimas…


Emi suspiró levemente y se levantó.


-Cállate si no quieres que vuelva a llorar.


Yuuichi se echó a reír mientras ella se ponía detrás de la cortina blanca para ponerse el pijama seco.


-¿De qué querías hablar? –preguntó Emi mientras se cambiaba.


El chico tardó un rato en responder, y Emi se asomó por encima de la cortina para verlo. Volvía a mirar por la ventana; ya había dejado de llover.


-Cuando te cambies te lo digo. Pero no aquí, vamos afuera.


Emi asintió por detrás de la cortina. Cuando se acabó de poner el pijama azul claro, vio que le quedaba tan grande que se le caía por los hombros, dejando ver las tiras del sujetador. Se echó para detrás el escote del pijama y descorrió la cortina. Yuuichi la miraba con una sonrisa.


-Estás preciosa.


Emi le miró con escepticismo, levantando una ceja.


-¡De verdad! –dijo él riendo un poco. Se sentó en la silla de ruedas y la miró. -¿Vamos?
-Vale.


Ella salió primero y caminó por el pasillo hasta el ascensor. Se giró y no le vio, así que se asomó por la puerta de la habitación de nuevo.


-¿Pasa algo?
-No, ya estoy.


Bajaron hasta el jardín. Emi se sentía rara. Quería preguntarle qué era de lo que quería hablar. Estaba nerviosa, y eso no le gustaba. Nunca se ponía nerviosa. Miró de reojo a Yuuichi, quien iba a su lado mirando al frente, serio. Esto la puso más nerviosa. Ver a Yuuichi serio era muy raro. Intentó tranquilizarse mirando cómo el Sol se iba abriendo paso entre las nubes oscuras. Inspiró con fuerza. Yuuichi le miró.


-¿Qué pasa, Emi?
-Nada. ¿A dónde vamos?


El chico sonrió.


-He conseguido intrigarte; voy por buen camino.


Llegaron a una ladera, por la parte de atrás del hospital. Se pararon debajo de un gran olmo con las hojas rociadas. Yuuichi se puso debajo del árbol y Emi le imitó. Se sentó a su lado y le miró a los ojos.


Después de un corto silencio Yuuichi habló.


-Quiero decirte una cosa que sé que te pillará por sorpresa. –se aclaró la garganta. Seguía serio. Guardó silencio de nuevo y miró a Emi. –Somos jóvenes. ¡Y esto parece una locura! Pero… de verdad que siento que es lo mejor.


Emi le miró. Notaba que de nuevo tenía ganas de llorar.


-Te diría un discurso, pero sé que no te gustan los sermones, así que… Voy a ir al grano. –miró a la chica y le dedicó un sonrisita.


Yuuichi bajó de la silla, hincó una pierna en el suelo y miró a Emi a los ojos. Ella se levantó y se puso enfrente del chico. Se llevó las manos a la boca, impresionada. Toda la confusión desapareció, todo el miedo. Yuuichi sacó algo pequeño del bolsillo del pijama.


<<La caja…>>


Abrió el pequeño objeto y Emi vio que algo brillaba en el interior.


-Es… eso… es…
-Emi. –Yuuichi la miró sonriente, con un pequeño rubor en las mejillas. -¿Quieres… quieres casarte conmigo?


Unos ancianitos sentados en un banco, les miraban atentos. Emi miraba a Yuuichi, con lágrimas en los ojos.


-¡Venga, niña! ¡Dile algo! –gritaban los señores.
-Yo… -las lágrimas empezaron a brotar y se le quebró la voz al decir, con una sonrisa amplia y brillante en el rostro-: Sí, quiero casarme contigo.


Yuuichi sonrió y le puso el anillo en el dedo anular. Se miraron y se rieron, mientras Emi se lanzaba sobre él dándole un abrazo. Oyeron unas voces por detrás y vieron que había más ancianitos que antes. Emi miró a Yuuichi.


- Eres perfecta. –dijo él.
-Tú haces que yo sea así. –respondió Emi.


La chica volvió a reír y le besó, pillándolo por sorpresa. Yuuichi sonrió en medio del beso y al separarse se dijeron:


-Te quiero.


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En el mundo real
...
 Bueno, dentro de lo que cabe:


Ari y Miri discutían con Neko sobre matarla o no porque ella y A.J les petaron su grupo en WhatsApp.


-¡A.J! ¡Di algo! –le gritó Neko a A.J, que miraba cómo discutían con una gotita anime.
-Está bien. –se aclaró la garganta. - …TODO LO QUE DICE NEKO VA A MISA, PUNTO, NOSOTRAS GANAMOS. –chilló con solemnidad.
-A.J, ¿HAS DICHO ESO POR MÍ?
-PUES CLARO.
-TE AMO.
-YO TAMBIÉN.
-¿TÚ TAMBIÉN TE AMAS?
-NO, YO TAMBIÉN TE AMO.


Neko se arrodilló.


-PUES CÁSATE CONMIGO.
-OH, NEKO, NUNCA ME HABÍAN DICHO ALGO TAN BONITO. SÍ, ME CASARÉ CONTIGO.
-¿Por qué tienen que gritarlo todo? –Miri sonreía, y una gran gotita anime caía en su cabeza.
-Ellas dos… ¿van a casarse? –sus amigas se miraron sorprendidas. -¡Yo quiero organizar la boda! –exclamó Ari.


Neko y A.J aceptaron.


Luego, por culpa del protenmagonismo, y el arte y magia de las fangirls, ambos universos colapsaron en uno solo. Todos se conocían (porque nos da la gana a las autoras) y a nadie le parecía raro nada. Las cuatro amigas se enteraron de que Yuuichi y Emi se iban a casar, así que decidieron hacer la boda todas juntas.
Soltaron una sarta de chorradas mientras planeaban la boda, entre las que estaban marginar a Fran, que todo Dios tuviera celos y que Gouenji fuera dejando gente en urgencias a balonazos.

Neko y Ari se reunieron en secreto (lo que es en otro grupo de WhatsApp) a espaldas del resto, para planear "algo" para otra pareja, y poder shippearla en la boda.

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Marry Me Crazy pertenece Ari/Akiiro, Neko y A.J 

Tsurugi Yuuichi pertenece a Inazuma Eleven GO! (LEVEL-5 (c))

Emi pertenece Ari/Akiiro 

Amai pertenece a Miri

Ari, Neko, A.J y Miri pertenecen a ellas mismas.

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Pues este es el prólogo del fanfic random de Inazuma Eleven que hemos creado después de una conversación random por WA ='D Esperamos que les guste~ 

Sayonara mata ne~ 

1 comentario:

  1. diooooss jajajja me ha encantado *-*
    que monos con lo de la boda, aiiiii me ha encantado la declaración >.<

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