viernes, 13 de junio de 2014

Marry Me Crazy Epílogo

Nota de las autoras: Este fanfic está hecho con intenciones puramente estúpidas cómicas, absurdas y fangirls. Mucho shippeo, absurdeces, y tonterías. Quedáis avisados.

Nota 2: En este fanfic se tratarán varias ships de Inazuma Eleven y GO, además de con OCs: YuuichixOC, Gouenjix(persona concreta), KogurexHaruna, TsunamixTouko, TenmaxAoi, ShindouxAkane, NishikixMidori, SARUxOCxFey, KariyaxOC, ZanarkxOC, y una pareja completamente random, que no es ni OC.

Epílogo: 10 años después.

Han pasado 10 años, y el video de Endou borracho que Kogure grabó en las bodas y subió a Youtube sigue recibiendo visitas cada día.


Todos los miembros de Raimon siguieron jugando al fútbol hasta su graduación, e incluso después. Los lazos que les unían los llevaron a no querer separarse para siempre, y adquirieron la costumbre de reunirse al menos una vez al año para jugar de nuevo juntos, equipo técnico incluído.


Unos pocos siguieron en el fútbol, como Tenma o Tsurugi, pero los demás escogieron un camino diferente. Shindou, por ejemplo, continuó en la música, y se convirtió en un afamado pianista, siempre animado por su novia, y actualmente prometida, Akane. Las preciosas fotografías de la chica, la mayor parte dedicadas a su amado, se ganaron un nombre entre prestigiosas revistas y Akane es, actualmente, fotógrafa profesional. Ambos viajan por el mundo debido a sus trabajos, pero siempre reservan un día para volver a reunirse con Raimon.


La pasión de Tenma por el fútbol lo llevó a convertirse en jugador profesional y uno de los mejores centrocampistas de Japón. Contando siempre con los consejos y jugadas de Aoi, que, queriendo pasar con él el mayor tiempo posible, se hizo entrenadora. Tras la boda de la pareja, Aoi entró como nueva entrenadora del equipo de Tenma y Tsurugi, dúo que es temido a lo largo y ancho del país nipón por sus increíbles hissatsus. Estos tres se encargan siempre de encontrar un campo donde los ex-integrantes de Raimon puedan caber todos para jugar.


Kariya y Kaoru tomaron el relevo de los Kira y, ayudados económicamente por Midorikawa y Hiroto, se hicieron cargo de Ohisama En, y sus dos niños se llevaron perfectamente con los huérfanos. Los cuatro fueron siempre amables con los jóvenes y les dieron todo su amor, compartiendo la felicidad con aquellos que no podían tener una familia normal. Kariya y Kaoru celebraron su boda en el mismo orfanato, y dejan a cargo a Hiroto y Midorikawa cuando llega el día de volver a patear el balón con sus viejos amigos.


Neko y A.J adquirieron la costumbre de frecuentar el instituto y acabaron siendo grandes amigas de todos en el club. Compraron una casa en la ciudad de Inazuma y la llenaron de merchandising, mangas, y toda cosa relacionada con el manganime que encontraron. Su matrimonio, casi tan absurdo como el anime BoBoBo, era feliz y otaku. Fangirleaban juntas cada día, cuando llegaban de sus respectivos trabajos. También acudían a jugar el partido revival cada año.


Tsunami y Touko se casaron un año después. El padre de Touko estuvo a punto de volver a prohibir el fútbol matar a alguien en cuanto se enteró de su relación, ya que quería casarla con otro hombre (porque sí, porque yo quiero), pero finalmente aceptó, sólo quería la felicidad de su hija. Se fueron a vivir a Okinawa, y tuvieron una hija casi de inmediato, a la que enseñaron a surfear y a jugar al fútbol.


La “broma” de Kogure se cumplió. Un año después empezaron a salir, y a los dos años se casaron. Haruna siguió siendo asesora del club del fútbol del Raimon durante mucho tiempo, y Kogure siguió con su trabajo y siendo el capitán del equipo de Aki.


Nishiki comenzó a salir con Midori, y los dos se fueron a Italia, donde se convirtió en un gran jugador de fútbol y Midori se hizo de la mafia italiana. Ahora, como Midori está embarazada, han vuelto a Japón para casarse.


Yuuichi y Emi tuvieron dos hijos gemelos, que les trajeron mucha felicidad y unió más su matrimonio. Yuuichi volvió a jugar al fútbol, y el primer día que volvió a chutar un balón, Tsurugi y Emi lloraron de alegría. En los años siguientes, Yuuichi enseñó a jugar a ese deporte que tanto amaba a sus dos hijos, bajo la mirada atenta y feliz de Emi.


SARU volvió con Nijiiro al poco tiempo de haberse ido al futuro. Su relación se formalizó, a pesar de que a Fey le entró una depresión al enterarse. A los pocos días ya volvió a jugar al fútbol y se le pasó. Nij era muy feliz con SARU y vivían cerca de la playa, para poder acercarse siempre que podían, ya que el médico había dicho que en su estado lo mejor era dar paseos por la playa. La niña iba a nacer en unos meses, y SARU estaba cuidando de su mujer más que nunca. Además, esa playa les traía buenos recuerdos…


Matsuri y Zanark seguían como siempre, discutiendo bastante y queriéndose muchísimo más. Se casaron hace unos años y viven en Japón, mientras crían a su hija de dos años. Matsuri empezó a trabajar en una academia de música, enseñando a personas con cierto nivel, y más de una vez actuó como telonera en algún concierto, al que siempre asistían Zanark y su hija.


Miri y Gouenji vivieron muy felices. Ella se hizo diseñadora, y participó en los desfiles más importantes del mundo, convirtiéndose en una de las firmas más importantes de la moda. Ari se hizo su colaboradora y las dos viajaron. Gouenji debía quedarse en Japón por motivos de trabajo, pero se veían como mínimo dos veces a la semana. Por este motivo habían decidido no tener hijos, (además de porque Miri no los soporta) pero aun así siguieron amándose. Cuando Miri llegó a lo más alto, dejó todo en manos de Ari y decidió quedarse en Japón definitivamente, trabajando en casa y con su marido; tenían dinero de sobra, por lo que vivían en una mansión del sur de la ciudad. Aunque estaban mucho tiempo en Francia de vacaciones, siempre volvían a Japón para reunirse con todos.


Y aquí acaba todo, minna. Pero, quién sabe. A lo mejor esto no es un adiós, sino un hasta luego…  SAKKA YAROU ZE!!

sábado, 31 de mayo de 2014

Marry Me Crazy Cap 10

Capítulo 10:

Third. Sariiro. Stay. (Este es el último T___T)

Nijiiro decía adiós con la mano al autobús supersónico la Caravana Inazuma TM. Fey también se despedía desde dentro. SARU se acercó desde atrás y suspiró en alto.


-Qué pena que se tenga que ir ya…


Nijiiro lo miró con escepticismo y negó con la cabeza mientras sonreía.


-¿Qué? Le he pillado cariño…

-Sí, seguro. –Nij rió y miró a SARU.- ¿Cuándo nos vamos?


El chico la miró haciéndose el ofendido.


-¿Ya me echas? Qué rápido… -le sonrió. Tardó unos segundos en contestar.– No lo sé. Creo que mañana por la mañana Wandaba nos recogerá.


Nijiro asintió con la cabeza, mirando el cielo.


-¿Quieres hacer algo antes de irnos? –le preguntó con una sonrisa.


SARU se estiró, mirando a la chica. Respondió automáticamente en su mente, y se sonrojó. Nijiiro le miraba con una ceja arqueada, sin entender.


-¡Contesta! ¿Quieres o no?

-Eh… sí, sí. ¿Qué habías pensado hacer? –preguntó el chico, rascándose la nuca.

-No sé. Por eso pregunté. ¿Quieres ir a dar una vuelta por aquí? ¡Oh, oh, oh! ¿Quieres ir a la playa? –dijo con una gran sonrisa.


SARU hizo un gesto con la boca.


-Pero si ya hemos ido hoy…

-Bueno, ¿y qué? Ahora no vamos de boda, y solo vamos a estar los dos. ¡Venga, vamos! –Nijiiro cogió a SARU del brazo y le empujó por la calle.


SARU sonrió y puso los ojos en blanco. La playa quedaba lejos, y decidieron caminar despacio para no llegar agotados. Empezaron a hablar de las bodas, de las cosas que habían pasado y demás. Estuvieron unos minutos en silencio y SARU observó a Nijiiro. Aunque se había puesto el chándal para el partido, se había vuelto a cambiar dejándose la parte de arriba, pero poniéndose la falda del uniforme en vez de los pantalones. Miró el límite de la falda, un poco más arriba de medio muslo; se quedó viendo el movimiento de ésta al caminar. Nijiiro le observó y alzó una ceja.


-¿Qué miras? –dijo dirigiendo la mirada hacia donde él.

-¡Nada! –SARU subió los ojos, sonrojado. Se paró y señaló hacia delante.– Mira, ya estamos.


Nijiiro sonrió. El paisaje de la playa por la noche era precioso. No había mucha iluminación, pero era suficiente. Volvió a coger el brazo de SARU y echó a correr hacia la orilla. Se descalzaron y corrieron hasta el agua. La arena seguía caliente por el sol de todo el día, pero el agua estaba fresca. Nijiiro tiritaba, aunque sonreía.


-E-E-Está bu-buena…


SARU la miraba desde la arena, mojándose solo los pies.


-Estás loca. No deberías mojarte de noche. Vas a pillar un…


Nijiiro se tiró encima de él y lo hundió en el agua. Al salir la chica se rió a carcajadas y SARU empezó a toser porque había tragado agua. Miró a Nijiiro con cara de pocos amigos y ésta dejó de reír. Pero la cara de SARU se fue convirtiendo hasta transformar el enfado en picardía.


-Tú lo has querido.


Se tiró hacia Nijiiro, quien pedía piedad, y le empezó a hacer aguadillas. La chica tosía y se reía al mismo tiempo. SARU paró unos segundos para que Nijiiro cogiera aire y volvió al ataque con un grito de guerra; esta vez, con cosquillas. Nij gritaba y se reía, hasta que los dos no pudieron más. Se sentaron en la orilla, con las tranquilas olas dándoles en la espalda. Respiraban entrecortado, y a cada poco se reían recordando. Nijiiro miró a SARU. Estaba empapado. Y sexy. Se mordió el labio y apartó la mirada. Ella sabía que a él le gustaba, pero estaba Fey… SARU la llamó.


-Tierra llamando a Nij. ¿Pasa algo?

-No, no. Nada. –se volvió a reír levemente, mirándolo.


Los dos se miraban, con una sonrisa. Nijiiro tenía ganas de besarlo, pero al mismo tiempo algo la frenaba. SARU se echó el pelo hacia atrás y cerró los ojos.


<<A la porra.>>


Nijiiro se acercó y le besó. SARU ni abrió los ojos. La cogió de la cintura y se besaron durante unos segundos. SARU la tumbó en la arena y él se puso encima. La besaba con más ganas que antes y Nijiiro pasaba las manos por la espalda de él, tocando sus músculos. El chico bajo la mano derecha hasta la rodilla de Nij, y fue subiéndola, pasando la frontera de la falda y llegando a la ropa interior. Nijiiro suspiró y también metió las manos por dentro de la camisa de SARU. Los dos temblaban, y se había levantado un poco de viento, además de que empezó a chispear.  Se apretaron más, y sintieon más calor. SARU notaba los pechos de Nijiiro en su piel y  mucho más calor. Nij fue bajando los pantalones del chico, y SARU las braguitas de ella. Empezó a llover más, pero les daba igual. La lluvia era cálida. Mientras sus cuerpos se juntaban, SARU besaba a la chica por el cuello y la nuca, a veces haciéndole heridas. Nijiiro gemía y sudaba, abrazada a SARU. Las olas y la lluvia los golpeaban y les acariciaban al mismo tiempo. Y con esa sensación se quedaron en la arena, mirándose. Sudados, sonrojados y muy felices. SARU volvió a besarla, y Nijiiro gimió en medio del beso. Miró al chico a los ojos.


-Sabes lo que hemos hecho…


SARU asintió, mirándola.


-Nos vamos a ir por la mañana.

-… Sí.


Hubo un corto silencio. SARU creyó que Nijiiro se estaba arrepintiendo de lo que habían hecho y se apartó un poco. Nij, por su parte, esperó unos segundos y luego se acercó al chico, puso su cabeza en el pecho de él y cerró los ojos.


-Quiero que nos quedemos aquí para siempre.


SARU acarició el pelo de Nij, mirándola con ternura.


-Yo también quiero quedarme. Pero somos del futuro. Esto alteraría las cosas…

-Creo que con lo que hemos hecho ya se han alterado las cosas, ¿no?


Los dos rieron levemente. SARU imitó a la chica cerrando los ojos. Se quedaron ahí, hasta por la mañana, cuando el móvil de SARU sonó. El chico se despertó y buscó sus pantalones. Cogió el móvil del bolsillo trasero y descolgó. Mientras escuchaba por el auricular, miraba a Nij, quien seguía durmiendo plácidamente. Al colgar, sacudió levemente a Nijiiro. Esta se masajeó los ojos y miró a SARU. 


-¿Ya es la hora?

-Sí, vamos.


SARU le sonreía y ella le sonreía a él.

Cuando llegaron al Raimon, Wandaba les esperaba con la… la furgoneta  fantástica (revisa el WA buscando la palabra) Caravana Inazuma TM. Al subir, Wandaba los miró de arriba abajo y paró a SARU. Le señaló hacia abajo.


-La bragueta.



SARU se miró y la subió sonrojado.


jueves, 10 de abril de 2014

Capítulo 9 Marry Me Crazy

Nota de las autoras: Este fanfic está hecho con intenciones puramente estúpidas cómicas, absurdas y fangirls. Mucho shippeo, absurdeces, y tonterías. Quedáis avisados.

Nota 2: En este fanfic se tratarán varias ships de Inazuma Eleven y GO, además de con OCs: YuuichixOC, Gouenjix(persona concreta), KogurexHaruna, TsunamixTouko, TenmaxAoi, ShindouxAkane, NishikixMidori, SARUxOCxFey, KariyaxOC, ZanarkxOC, y una pareja completamente random, que no es ni OC.

Capítulo 9:

Second. KariKao. Kitty.

Kaoru le dio la última bolsa de basura a Matsuri y se pasó la mano por la frente.


-Esa era la última…

-¡Por fin podemos irnos! –exclamó Zanark cogiendo la bolsa y amontonándola con el resto de basura.

-¿I-Irnos? –Kaoru miró a su hermana sin entender.

-Bueno… Zanark y yo vamos a dar una vuelta por ahí y… -Matsuri la miró con una sonrisa. –No te preocupes, Kaoru. Le he pedido a Kariya que te acompañara a casa, ¿vale?

-¿Kariya?


El chico se acercó por detrás con las manos en los bolsillos. Miró a Kaoru un segundo y la sonrió levemente.


-¿Nos vamos?

-¡S-sí…!


Kaoru se despidió de su hermana y de Zanark y siguió a Kariya por el paseo del instituto hacia la salida. El cielo estaba un poco nublado y se había levantado viento. Kariya caminaba al lado de Kaoru y la miraba de reojo a cada poco. La chica también le miraba, y si sus miradas se encontraban, las apartaban atorados. Al doblar la esquina de la calle principal, Kariya se paró un segundo y Kaoru lo imitó.


-Mira. –Kariya señaló un poco más adelante. Había una caja con un gato, no muy mayor, dentro.


El chico se acercó y acarició al animalillo. El gato le lamía los dedos y ronroneaba. Kaoru se sonrojó ante la escena.


<<Kawaii…>> pensaba. Kariya sacó al gato de la caja y lo sostuvo en las manos. Tenía una sonrisa en la cara y se le veía feliz.


-Voy a llevarlo a casa. No se puede quedar aquí y… -intentó ocultar la emoción. – A ver si le encuentro un dueño…


Kaoru asintió con la cabeza y siguieron el camino. Antes de que dieran dos pasos empezó a chispear, y unos segundos más tarde ya estaba lloviendo. Echando una carrera, lograron refugiarse bajo el portal de un edificio.


-¿Dónde queda tu casa? – preguntó Kariya agarrando al gato, que no paraba de maullar.

-Queda bastante lejos de aquí… -dijo Kaoru hablando bajo.


Kariya hizo una mueca. Miró el cielo y luego a la chica.


-Mi casa está en esta calle, hacia la izquierda. ¿Te parece que nos quedemos ahí hasta que pare de llover? –
Kariya se ruborizó un poco. – Lu-Luego te levaría a tu casa, claro…

-Va-vale… Pero no quiero molestar…

-Estoy solo, no molestas…

-Vale...


Hubo un corto silencio. Kariya cogió de la mano a Kaoru y echó a correr por la calle. Nada más comenzar a mojarse se empezaron a reír mientras corrían. El único que no se reía era el gato, que estaba sufriendo bastante. Cuando llegaron a la casa, se quedaron un rato bajo el portal, riéndose. Respiraban con dificultad y estaban con las mejillas rosadas por el ejercicio. Había empezado a anochecer, y la lluvia parecía no amainar. Kariya se dio cuenta que seguían de la mano, pero fingió no darse cuenta y entró en su casa con Kaoru siguiéndole. Soltó al gato, que se quitó el agua de encima y fue directo a la cocina. Se quitaron el calzado a la entrada y pasaron al salón.


-Con permiso…

-No hay nadie en casa, como te dije. No te preocupes.


Kaoru se sonrojó y asintió. En ese momento se dio cuenta de que seguían con la mano dada. Se sonrojó mucho más y miró a Kariya de reojo. Él la miró y poco a poco se soltaron. Kaoru se sentó en el sofá mientras cogía aire.


-Iré a por… ropa seca. –dijo Kariya, subiendo al piso de arriba.


Al quedarse sola, Kaoru entró en un debate interior sobre lo que estaba haciendo. Antes de que llegara muy lejos, el gato empezó a maullar y a pasar la cabeza por las piernas de la chica. Tenía hambre.


-¿Ka-Kariya? –preguntó tímidamente Kaoru asomándose por las escaleras.

-¿Sí?

-Creo que el gato tiene hambre…

-Hay comida para gatos en la cocina, en el segundo armario de la derecha.

-Va-vale…


Kaoru llegó al armario y cogió el paquete. Ya estaba por menos de la mitad. Cogió un plato pequeño con fondo hondo y sirvió la comida para gatos. Estaba todavía poniendo el plato, bajo la mirada atenta del minino, cuando oyó un golpe y a Kariya quejarse en el piso de arriba. Dejó el paquete encima del plato y echó a correr hacia las escaleras. El gato olfateó la comida y empezó a comer.


Al llegar al segundo piso, vio a Kariya en la que debía ser su habitación, con un taburete volcado al lado y un montón de cajas y ropa por el suelo. Kaoru miró sorprendida todo aquello, y luego se rió un poco. 


Kariya la miró masajeándose la cabeza.


-No es gracioso, me he dado con el suelo… -dijo haciéndose el melodramático. Luego sonrió.

Kaoru rió un poco más y se arrodilló a su lado, aún sonriendo.


-Déjame ver…


Se acercó al chico y le observó la parte trasera de la cabeza, donde se había dado. Puso su mano encima de la de él, y se empezó a poner nerviosa. Kariya la miró y sin saber muy bien cómo, la agarró por la nuca y la besó. Kaoru se quedó quieta, sin saber qué hacer. Cerró los ojos y notó mucho calor. Kariya se separó y se llevó la parte trasera de la mano a los labios.


-Lo… Lo siento. No sé que me ha pasado… Yo… - se levantó, con la cara roja, pero antes de que pudiera irse, Kaoru le agarró del bajo del pantalón. Estaba roja, y balbuceaba cosas sin parar.

-O-Otro…


Kariya la miró a los ojos.


-¿Otro?


Ella asintió con la cabeza.


-Otro, por favor… -miró a Kariya con las mejillas muy rojas y los ojos brillándole.


Él la levantó del suelo, se acercó a ella y empezó a besarla. Kaoru se dejó conducir hasta la cama, donde se sentó y Kariya se puso encima, mientras la empezaba a besar por el cuello y la parte alta del pecho. Kaoru soltaba pequeños gemiditos. Kariya metió la mano derecha por dentro de la camiseta de ella, quitándosela. 


La ropa empezó a caer al suelo desordenado, y ellos se juntaban más, mientras la lluvia seguía y las ventanas se empañaban. Kaoru abrazaba a Kariya mientras gemía. Le arañaba la espalda sin quererlo, y apoyaba la cara en el hombro de él. Había mucho sopor en el ambiente, y Kaoru se sentía agotada. Los dos se tumbaron sobre la cama, con la respiración entrecortada. Se volvieron a besar y Kariya miró por la ventana.


-Ha parado de llover…


Kaoru se puso boca abajo y apoyó la mejilla en la almohada. Miró a Kariya. Los dos estaban rojos y ardiendo, pero Kaoru se sentía mejor que nunca. Sonrió y acarició la espalda del chico.


-¿Me puedo quedar… un poco más?


Kariya sonrió de lado y la besó de nuevo, con ganas, mientras recorría los laterales del cuerpo de Kaoru con las manos. Luego la besó por el abdomen, dejándole marcas a su paso. Kaoru miró hacia la puerta y vio al gato observándolos. Kariya le miró sin dejar los que estaba haciendo y sonrió. Kaoru suspiró, y el reflejo de la Luna entró por la ventana. Miró a Kariya y cerró los ojos, feliz por estar tan cerca de él.


domingo, 2 de marzo de 2014

Capítulo 8 Marry Me Crazy

Nota de las autoras: Este fanfic está hecho con intenciones puramente estúpidas cómicas, absurdas y fangirls. Mucho shippeo, absurdeces, y tonterías. Quedáis avisados.

Nota 2: En este fanfic se tratarán varias ships de Inazuma Eleven y GO, además de con OCs: YuuichixOC, Gouenjix(persona concreta), KogurexHaruna, TsunamixTouko, TenmaxAoi, ShindouxAkane, NishikixMidori, SARUxOCxFey, KariyaxOC, ZanarkxOC, y una pareja completamente random, que no es ni OC.


Capítulo 8:
First. YuuEmi. Tonight.

-¿Seguro que un hotel va bien? –preguntó Emi a Yuuichi mientras salían del instituto, hacia el coche.

-Sí. No querrás pasar nuestra noche de bodas en casa o en el hospital, ¿no? –dijo él con una sonrisa.
Emi se encogió de hombros, sonrojada.

-Me da igual, mientras sea contigo, baka.


El chico sonrió y la besó. Emi apartó la mirada un segundo y volvió a mirarle.

-Te quiero.


-Por aquí, por favor.

El botones abrió la habitación con una sonrisa y entregó las llaves a Emi. El chico la miró de arriba abajo y la sonrió. Ésta se limitó a abrir la habitación y a empujar la silla de Yuuichi, acariciándole el pelo.


-Gracias. –dijo mientras cerraba la puerta de una patada, sin ni siquiera darle la cara al botones.


Yuuichi la observaba mientras se sentaba en la cama y se quitaba los tacones. Sonreía levemente, pensando en que todo en ella le fascinaba. Se puso en pie con ayuda de la pared y se acercó a la cama. Se apoyó en el dosel y volvió a observar a su mujer. Emi le miró con una ceja arqueada.


-¿Qué?

-Nada. Que te quiero.


Emi se sonrojó un poco. Se levantó con las manos en la parte baja de la espalda, intentando desatarse el nudo de la falda del vestido.


-Ayúdame a quitarme esta cosa. –dijo ella  dándole la espalda a Yuuichi.


El chico sintió un poco de calor en la cara, y notó que las manos le temblaban. Con esfuerzo, logró desatarle el doble lazo de la falda del vestido. Esta cayó al suelo, dejando las piernas de Emi al descubierto. Tenía las piernas largas y pálidas. Llevaba una braguita blanca de encaje, a juego con el vestido. Recogió la falda y la puso encima de una silla. Miró a Yuuichi y ladeó la cabeza.


-¿Pasa algo?


En vez de contestar, el chico se acercó a ella y la besó, agarrándola por la nuca. Emi seguía el beso y pasaba las manos por el pelo de Yuuichi. Se echaron en la cama, él encima de ella, y le besó el cuello y los hombros, mientras se deshacía del smoking y de la camisa. Emi se retorcía entre las almohadas, con las mejillas bañadas en rojo.  Empezó a temblar un poco cuando Yuuichi le empezó a quitar los lacitos que ataban el  corsé superior.


-¿Tienes frío? –preguntó Yuuichi entre beso y beso.


Emi apartó el top hacia un lado y se puso encima de Yuuichi. Sonrió de lado, con picardía.


-No. Para nada.


Él sonrió, mientras Emi le mordía en la parte de las clavículas y el cuello. Yuuichi pasó las manos por la cadera de Emi, subiéndolas hasta encontrarse con las tiras del sujetador. Mientras, ella, desabrochaba el pantalón del novio, quien también lo lanzó lejos. Volvió a ponerse encima de la chica y ésta sonrió. Se pusieron debajo de las sábanas y Yuuichi estaba más cerca de Emi que nunca. La chica empezó a gemir. Sentía el pulso de Yuuichi contra su piel, y el aliento en su oreja. Ella respiraba con dificultad y sudaba. Hubo un momento en el que el chico se detuvo y miró a Emi a los ojos, preguntándola con la mirada si quería llegar hasta el final. Por respuesta ella le abrazó con fuerza y pasó una pierna por encima de él. Después de eso, llegó el dolor primerizo. Emi soltaba gemidos más fuertes mientras apretaba el pelo del chico.  Luego, el dolor se convirtió en puro placer; y esa noche duró más que cualquier otra.
Emi se despertó y lo primero que vio fue a Yuuichi durmiendo profundamente. La chica sonrió y le besó. Él se desperezó un poco y con un ojo cerrado y otro abierto, la miró.


-Qué madrugadora…


Emi sonrió pícaramente y le volvió a besar.


-Es que quiero repetir.


Yuuichi la miró con una ceja alzada.



-Eres insaciable, Emi.

sábado, 15 de febrero de 2014

Capítulo 7 Marry Me Crazy

Nota de las autoras: Este fanfic está hecho con intenciones puramente estúpidas cómicas, absurdas y fangirls. Mucho shippeo, absurdeces, y tonterías. Quedáis avisados.

Nota 2: En este fanfic se tratarán varias ships de Inazuma Eleven y GO, además de con OCs: YuuichixOC, Gouenjix(persona concreta), KogurexHaruna, TsunamixTouko, TenmaxAoi, ShindouxAkane, NishikixMidori, SARUxOCxFey, KariyaxOC, ZanarkxOC, y una pareja completamente random, que no es ni OC.


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Capítulo 7:

-Que dé comienzo el plan doble K -susurró Neko a Ari. Ella asintió.

-¡Eh! ¡Kaoru y el otro! -los llamó Ari.

-¿"El otro"? -repitió Kariya, ofendido.

-"El otro". Podrías disimular mejor -le echó en cara Neko a Ari mientras los dos muchachos se acercaban.

Ari no le hizo caso.


-¿Podéis hacerme un favor? -les pidió Ari amablemente- He dejado confetis y demás en la sala del club de fútbol. ¿Iríais a por ello en mi lugar?


Kaoru y Kariya se miraron.


-Será vaga... -susurró Kariya.

-¿Qué has dicho? -preguntó Ari con un aura negra a su alrededor.

-N-nada, nada -dijo rápidamente Kariya.

-Pues hala, hala -les metió prisa Ari.


Kaoru y Kariya fueron resignados hasta la sala. Kaoru dio la luz.


-Ahí están las cajas -señaló Kariya, y se acercó a una de ellas.


Se oyó un siseo.


-¿Q-qué ha sido eso? -preguntó Kaoru, alarmada.

-Ha sido como... -Kariya abrió la caja para mirar- ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAH!!!


Pegó un salto hacia atrás y se abrazó a Kaoru, temblando. La chica se puso roja.


-S-s-s-s-¡serpientes! -balbuceó Masaki, y se escondió detrás de Kaoru.

-K-Kariya, que me haces daño -se quejó Kaoru. Él le estaba apretando los hombros con fuerza.


Una de las serpientes se irguió y sacó su lengua viperina.

-¡¡UAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!! -Kariya huyó de la sala.

-¡Kariya-kun! -exclamó Kaoru. Miró un momento a las serpientes, cerró la caja y salió corriendo tras él.

-Toooodo va según lo planeado... -susurraron a la vez Ari y Neko, mirando cómo Kaoru se iba corriendo en busca de Kariya.

-Vosotras dos... -dijo A.J, con la gota, mientras Ari se frotaba las manos siniestra y conspiradoramente.

-¡Kariya! -lo llamaba Kaoru, andando por el pasillo de los vestuarios- ¿dónde estás?


Vio una puerta abierta y entró. Kariya estaba allí, temblando, sentado en el suelo.


-K-Kariya -lo llamó Kaoru, sentándose a su lado.


Él subió un poco la cabeza, y la miró.


-No pasa nada, las serpientes siguen en la caja -Kaoru le sonrió, con su rubor habitual, y Kariya encontró en su expresión una serenidad infinita.

-V-vale... -dijo, aún temblando un poquito.


Kaoru se percató de ello, y haciendo acopio de todo su valor, lo abrazó, estrechándolo contra su pecho.

Kariya se sorprendió un momento, pero enseguida se dio cuenta que a Kaoru le había costado lo suyo ese gesto. Se sintió agradecido por ello, y se lo devolvió rodeándole la cintura con los brazos, queriendo tenerla un poco más cerca.


-Gracias -le susurró al oído.


Kaoru enrojeció, y empezó a subirle la temperatura del cuerpo. No era la única. Se separaron, acalorados.


-Hace calor, ¿no? -preguntó Kariya aflojándose la corbata.


Kaoru solo asintió, sin poder mirarlo de la vergüenza.


-M-mejor vamos afuera -tartamudeó.

-Sí -aceptó Kariya, y le ofreció la mano para levantarla. No se la soltó cuando se pusieron en pie, y de la mano salieron a refrescarse un poco.

-Asfndlgjmftyuimldjgkre -fangirleaban por lo bajini Ari y Neko, haciendo el idiota como si la selección de su país hubiera ganado el mundial: agitaban los puños y la cabeza, emocionadas.

-Mi Kaoru... -A.J lloriqueaba.



Mientras, se celebraba el tercer baile:

Bailaban exclusivamente Miri y Gouenji, siendo el centro de atención de todos, que habían formado un círculo para verlos. Se estaban marcando un tango increíble, con movimientos precisos y ligeros. Ambos bailarines estaban de lo más serios y concentrados en su danza.


-Grrr -dijo Gouenji, sensual, con una rosa en la boca.


Miri le dedicó una risa dulce y cantarina, en respuesta.

Tanto chicas como chicos estaban admirados de su habilidad, y no les quitaban ojo de encima. Fue un tango increíble hasta el final. Gouenji tiró la rosa al público, y un par de chicas se pelearon por ella.


-El de los pies que se incendian es mío -dijo Miri, viéndolas, mientras se atusaba el pelo, orgullosa, y el resto les aplaudía.


Comenzó otra canción, y Shindou y Akane salieron a bailar. El pianista guió gentilmente a su chica de la mano hasta el centro del corrillo, que aún seguía. Se pusieron el uno delante del otro, cogidos de las manos, y se sonrieron mutuamente. Comenzó una canción suave, tranquila.

Shindou y Akane bailaban con la gracia y elegancia de un cisne, la suavidad de una nube y la sincronización de las olas del mar. El chico la guiaba, con la habilidad de un luthier. Pero lo que más destacaba no era su maravillosa forma de bailar, sino la manera en que se miraban, enamorados. Muchas jóvenes los envidiaron, deseando que algún día un chico los mirara como Shindou a Akane.

A.J se les quedó viendo. Miró a un lado y a otro.


-Bien… ¡TOMA, OKATSU, SUFRE! –exclamó bailando.

-Le tenías rabia, ¿eh? –dijo Neko con una gotita.

-Nah, pero prefiero que esté con Akane, y Okatsu obstruía el camino, y tal…

-CELOSSSSSSSSSS –exclamó Beta pasando por ahí. Ari apareció a su lado y la miró mal.

-Eso lo digo solamente YO.

-Ah, ¿sí? ¿Quién lo dice? –Beta cambió a su “lado oscuro”, y entre ella y Ari saltaron chispas mientras Neko y A.J las miraban con la gotita anime.


Miri cogió un micrófono.


-¡A ver, gente, que nos vamos todos a la playa a jugar al fútbol! Todos contra todos, porque lo valemos.


Todos gritaron alegres.


-¡Entonces podré jugar por fin al fútbol! –exclamó feliz Fran.

-¡NO! –gritaron todos, incluso sus propios hermanos.

-¿Por qué no?

-Porque eres peligrosa. –afirmó Kariya, mientras se frotaba la nariz recordando cuando le dio un balonazo sin querer.


-¡BUENO, TODOS AL OSO MÓVIL!

-¿QUÉ HAS DICHO? –le gritó enfadado Wandaba a Miri.

-QUE NOS LLEVAS A LA PLAYA. CORRE. –le devolvió el grito, empujándolo junto a todo el mundo a la caravana.


Llegaron a la playa y prepararon el “campo de fútbol”. Se dividieron en parejas o tríos como equipos, y pusieron de porteros a Tachimukai y Shinsuke (ya que Endou estaba borracho y Sangoku lesionado).


Se dividieron así:


-Gouenji y Miri

- Neko y A.J

-Aki, Natsumi y Fuyuka

-Rika y Ari

-Tsunami y Touko

-Kogure y Haruna

-Toramaru y Kishiki

-Fubuki y Kioko

-Tenma y Aoi

-SARU, Fey y Nijiiro

-Nishiki y Midori

-Shindou y Akane

-Zanark y Matsuri

-Kariya y Kaoru

-Hamano y Hayami

-Alpha, Gamma y Beta


Yuuichi y Emi no participaron tampoco, ya que se fueron a pasear por la orilla del mar.

Hamano miró a sus hermanas. <<Me han abandonado por dos chicos.>> -pensó deprimido mientras Hayami lo intentaba animar de alguna manera. En ese momento escuchó una conversación de Zanark y Matsuri.


-¿Me vas a servir de algo, tonta? –le preguntó Zanark sonriendo de lado. Esta le devolvió la sonrisa.

-Idiota, que sea gerente no significa que no sepa jugar al fútbol, recuerda que tengo dos hermanos pequeños jugadores.

-Pero no serás tan buena como yo.

-Claro que no, Super Zanark.

-Sabía que dirías eso. Y me excita.

-WHAT THE FUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUCK??? –chilló en ese momento Hamano, traumatizado, mientras Matsuri se reía de él.


Empezó el partido y tras muchos tropezones, gritos y gente que se quejaba de que no existían las faltas,  ganaron, contra todo pronóstico Aki, Natsumi y Fuyuka.


-¡SÍ, LO VALEMOS!

-¡SOMOS LAS MEJORES!

-WUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU –Fuyuka se soltó el pelo y empezó a mover la cabeza de arriba abajo cual loca. Se armó la de Dios, y, de alguna manera, acabaron todos en el agua.


Mientras tanto, Yuuichi y Emi paseaban por la playa de la mano, ajenos a todo. Se sentaron y miraron juntos al mar.


-Bueno… Ahora estamos casados… -comentó Yuuichi.

-Es un poco extraño, ¿no…? Quiero decir… Somos tan jóvenes…

-Entiendo cómo te sientes, quiero decir… Es extraño que tan jóvenes pensemos que nos amamos tanto como para estar junto al otro el resto de su vida… Pero… Es lo que siento… ¿Tú no lo sientes, Emi?

-Yuuichi… Si no lo sintiera, ahora mismo no estaríamos casados. –sonrió a su marido con dulzura. Yuuichi se acercó a ella, le acarició la mejilla y la besó suavemente.

-Volvamos, que aquellos son capaces de destrozar la playa en nuestra ausencia…


Cuando volvieron se encontraron a todo el mundo bañándose en el agua, salpicándose, haciendo ahogadillas y esas cosas típicas de la playa. Se miraron entre ellos, se encogieron de hombros y entraron también al agua.

Al salir, todos se secaron y se despidieron de las parejas, para luego irse cada uno por su lado. Emi y Yuuichi se dirigieron rumbo a un hotel, donde pasarían su noche de bodas.