sábado, 15 de febrero de 2014

Capítulo 7 Marry Me Crazy

Nota de las autoras: Este fanfic está hecho con intenciones puramente estúpidas cómicas, absurdas y fangirls. Mucho shippeo, absurdeces, y tonterías. Quedáis avisados.

Nota 2: En este fanfic se tratarán varias ships de Inazuma Eleven y GO, además de con OCs: YuuichixOC, Gouenjix(persona concreta), KogurexHaruna, TsunamixTouko, TenmaxAoi, ShindouxAkane, NishikixMidori, SARUxOCxFey, KariyaxOC, ZanarkxOC, y una pareja completamente random, que no es ni OC.


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Capítulo 7:

-Que dé comienzo el plan doble K -susurró Neko a Ari. Ella asintió.

-¡Eh! ¡Kaoru y el otro! -los llamó Ari.

-¿"El otro"? -repitió Kariya, ofendido.

-"El otro". Podrías disimular mejor -le echó en cara Neko a Ari mientras los dos muchachos se acercaban.

Ari no le hizo caso.


-¿Podéis hacerme un favor? -les pidió Ari amablemente- He dejado confetis y demás en la sala del club de fútbol. ¿Iríais a por ello en mi lugar?


Kaoru y Kariya se miraron.


-Será vaga... -susurró Kariya.

-¿Qué has dicho? -preguntó Ari con un aura negra a su alrededor.

-N-nada, nada -dijo rápidamente Kariya.

-Pues hala, hala -les metió prisa Ari.


Kaoru y Kariya fueron resignados hasta la sala. Kaoru dio la luz.


-Ahí están las cajas -señaló Kariya, y se acercó a una de ellas.


Se oyó un siseo.


-¿Q-qué ha sido eso? -preguntó Kaoru, alarmada.

-Ha sido como... -Kariya abrió la caja para mirar- ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAH!!!


Pegó un salto hacia atrás y se abrazó a Kaoru, temblando. La chica se puso roja.


-S-s-s-s-¡serpientes! -balbuceó Masaki, y se escondió detrás de Kaoru.

-K-Kariya, que me haces daño -se quejó Kaoru. Él le estaba apretando los hombros con fuerza.


Una de las serpientes se irguió y sacó su lengua viperina.

-¡¡UAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!! -Kariya huyó de la sala.

-¡Kariya-kun! -exclamó Kaoru. Miró un momento a las serpientes, cerró la caja y salió corriendo tras él.

-Toooodo va según lo planeado... -susurraron a la vez Ari y Neko, mirando cómo Kaoru se iba corriendo en busca de Kariya.

-Vosotras dos... -dijo A.J, con la gota, mientras Ari se frotaba las manos siniestra y conspiradoramente.

-¡Kariya! -lo llamaba Kaoru, andando por el pasillo de los vestuarios- ¿dónde estás?


Vio una puerta abierta y entró. Kariya estaba allí, temblando, sentado en el suelo.


-K-Kariya -lo llamó Kaoru, sentándose a su lado.


Él subió un poco la cabeza, y la miró.


-No pasa nada, las serpientes siguen en la caja -Kaoru le sonrió, con su rubor habitual, y Kariya encontró en su expresión una serenidad infinita.

-V-vale... -dijo, aún temblando un poquito.


Kaoru se percató de ello, y haciendo acopio de todo su valor, lo abrazó, estrechándolo contra su pecho.

Kariya se sorprendió un momento, pero enseguida se dio cuenta que a Kaoru le había costado lo suyo ese gesto. Se sintió agradecido por ello, y se lo devolvió rodeándole la cintura con los brazos, queriendo tenerla un poco más cerca.


-Gracias -le susurró al oído.


Kaoru enrojeció, y empezó a subirle la temperatura del cuerpo. No era la única. Se separaron, acalorados.


-Hace calor, ¿no? -preguntó Kariya aflojándose la corbata.


Kaoru solo asintió, sin poder mirarlo de la vergüenza.


-M-mejor vamos afuera -tartamudeó.

-Sí -aceptó Kariya, y le ofreció la mano para levantarla. No se la soltó cuando se pusieron en pie, y de la mano salieron a refrescarse un poco.

-Asfndlgjmftyuimldjgkre -fangirleaban por lo bajini Ari y Neko, haciendo el idiota como si la selección de su país hubiera ganado el mundial: agitaban los puños y la cabeza, emocionadas.

-Mi Kaoru... -A.J lloriqueaba.



Mientras, se celebraba el tercer baile:

Bailaban exclusivamente Miri y Gouenji, siendo el centro de atención de todos, que habían formado un círculo para verlos. Se estaban marcando un tango increíble, con movimientos precisos y ligeros. Ambos bailarines estaban de lo más serios y concentrados en su danza.


-Grrr -dijo Gouenji, sensual, con una rosa en la boca.


Miri le dedicó una risa dulce y cantarina, en respuesta.

Tanto chicas como chicos estaban admirados de su habilidad, y no les quitaban ojo de encima. Fue un tango increíble hasta el final. Gouenji tiró la rosa al público, y un par de chicas se pelearon por ella.


-El de los pies que se incendian es mío -dijo Miri, viéndolas, mientras se atusaba el pelo, orgullosa, y el resto les aplaudía.


Comenzó otra canción, y Shindou y Akane salieron a bailar. El pianista guió gentilmente a su chica de la mano hasta el centro del corrillo, que aún seguía. Se pusieron el uno delante del otro, cogidos de las manos, y se sonrieron mutuamente. Comenzó una canción suave, tranquila.

Shindou y Akane bailaban con la gracia y elegancia de un cisne, la suavidad de una nube y la sincronización de las olas del mar. El chico la guiaba, con la habilidad de un luthier. Pero lo que más destacaba no era su maravillosa forma de bailar, sino la manera en que se miraban, enamorados. Muchas jóvenes los envidiaron, deseando que algún día un chico los mirara como Shindou a Akane.

A.J se les quedó viendo. Miró a un lado y a otro.


-Bien… ¡TOMA, OKATSU, SUFRE! –exclamó bailando.

-Le tenías rabia, ¿eh? –dijo Neko con una gotita.

-Nah, pero prefiero que esté con Akane, y Okatsu obstruía el camino, y tal…

-CELOSSSSSSSSSS –exclamó Beta pasando por ahí. Ari apareció a su lado y la miró mal.

-Eso lo digo solamente YO.

-Ah, ¿sí? ¿Quién lo dice? –Beta cambió a su “lado oscuro”, y entre ella y Ari saltaron chispas mientras Neko y A.J las miraban con la gotita anime.


Miri cogió un micrófono.


-¡A ver, gente, que nos vamos todos a la playa a jugar al fútbol! Todos contra todos, porque lo valemos.


Todos gritaron alegres.


-¡Entonces podré jugar por fin al fútbol! –exclamó feliz Fran.

-¡NO! –gritaron todos, incluso sus propios hermanos.

-¿Por qué no?

-Porque eres peligrosa. –afirmó Kariya, mientras se frotaba la nariz recordando cuando le dio un balonazo sin querer.


-¡BUENO, TODOS AL OSO MÓVIL!

-¿QUÉ HAS DICHO? –le gritó enfadado Wandaba a Miri.

-QUE NOS LLEVAS A LA PLAYA. CORRE. –le devolvió el grito, empujándolo junto a todo el mundo a la caravana.


Llegaron a la playa y prepararon el “campo de fútbol”. Se dividieron en parejas o tríos como equipos, y pusieron de porteros a Tachimukai y Shinsuke (ya que Endou estaba borracho y Sangoku lesionado).


Se dividieron así:


-Gouenji y Miri

- Neko y A.J

-Aki, Natsumi y Fuyuka

-Rika y Ari

-Tsunami y Touko

-Kogure y Haruna

-Toramaru y Kishiki

-Fubuki y Kioko

-Tenma y Aoi

-SARU, Fey y Nijiiro

-Nishiki y Midori

-Shindou y Akane

-Zanark y Matsuri

-Kariya y Kaoru

-Hamano y Hayami

-Alpha, Gamma y Beta


Yuuichi y Emi no participaron tampoco, ya que se fueron a pasear por la orilla del mar.

Hamano miró a sus hermanas. <<Me han abandonado por dos chicos.>> -pensó deprimido mientras Hayami lo intentaba animar de alguna manera. En ese momento escuchó una conversación de Zanark y Matsuri.


-¿Me vas a servir de algo, tonta? –le preguntó Zanark sonriendo de lado. Esta le devolvió la sonrisa.

-Idiota, que sea gerente no significa que no sepa jugar al fútbol, recuerda que tengo dos hermanos pequeños jugadores.

-Pero no serás tan buena como yo.

-Claro que no, Super Zanark.

-Sabía que dirías eso. Y me excita.

-WHAT THE FUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUCK??? –chilló en ese momento Hamano, traumatizado, mientras Matsuri se reía de él.


Empezó el partido y tras muchos tropezones, gritos y gente que se quejaba de que no existían las faltas,  ganaron, contra todo pronóstico Aki, Natsumi y Fuyuka.


-¡SÍ, LO VALEMOS!

-¡SOMOS LAS MEJORES!

-WUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU –Fuyuka se soltó el pelo y empezó a mover la cabeza de arriba abajo cual loca. Se armó la de Dios, y, de alguna manera, acabaron todos en el agua.


Mientras tanto, Yuuichi y Emi paseaban por la playa de la mano, ajenos a todo. Se sentaron y miraron juntos al mar.


-Bueno… Ahora estamos casados… -comentó Yuuichi.

-Es un poco extraño, ¿no…? Quiero decir… Somos tan jóvenes…

-Entiendo cómo te sientes, quiero decir… Es extraño que tan jóvenes pensemos que nos amamos tanto como para estar junto al otro el resto de su vida… Pero… Es lo que siento… ¿Tú no lo sientes, Emi?

-Yuuichi… Si no lo sintiera, ahora mismo no estaríamos casados. –sonrió a su marido con dulzura. Yuuichi se acercó a ella, le acarició la mejilla y la besó suavemente.

-Volvamos, que aquellos son capaces de destrozar la playa en nuestra ausencia…


Cuando volvieron se encontraron a todo el mundo bañándose en el agua, salpicándose, haciendo ahogadillas y esas cosas típicas de la playa. Se miraron entre ellos, se encogieron de hombros y entraron también al agua.

Al salir, todos se secaron y se despidieron de las parejas, para luego irse cada uno por su lado. Emi y Yuuichi se dirigieron rumbo a un hotel, donde pasarían su noche de bodas.

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