jueves, 10 de abril de 2014

Capítulo 9 Marry Me Crazy

Nota de las autoras: Este fanfic está hecho con intenciones puramente estúpidas cómicas, absurdas y fangirls. Mucho shippeo, absurdeces, y tonterías. Quedáis avisados.

Nota 2: En este fanfic se tratarán varias ships de Inazuma Eleven y GO, además de con OCs: YuuichixOC, Gouenjix(persona concreta), KogurexHaruna, TsunamixTouko, TenmaxAoi, ShindouxAkane, NishikixMidori, SARUxOCxFey, KariyaxOC, ZanarkxOC, y una pareja completamente random, que no es ni OC.

Capítulo 9:

Second. KariKao. Kitty.

Kaoru le dio la última bolsa de basura a Matsuri y se pasó la mano por la frente.


-Esa era la última…

-¡Por fin podemos irnos! –exclamó Zanark cogiendo la bolsa y amontonándola con el resto de basura.

-¿I-Irnos? –Kaoru miró a su hermana sin entender.

-Bueno… Zanark y yo vamos a dar una vuelta por ahí y… -Matsuri la miró con una sonrisa. –No te preocupes, Kaoru. Le he pedido a Kariya que te acompañara a casa, ¿vale?

-¿Kariya?


El chico se acercó por detrás con las manos en los bolsillos. Miró a Kaoru un segundo y la sonrió levemente.


-¿Nos vamos?

-¡S-sí…!


Kaoru se despidió de su hermana y de Zanark y siguió a Kariya por el paseo del instituto hacia la salida. El cielo estaba un poco nublado y se había levantado viento. Kariya caminaba al lado de Kaoru y la miraba de reojo a cada poco. La chica también le miraba, y si sus miradas se encontraban, las apartaban atorados. Al doblar la esquina de la calle principal, Kariya se paró un segundo y Kaoru lo imitó.


-Mira. –Kariya señaló un poco más adelante. Había una caja con un gato, no muy mayor, dentro.


El chico se acercó y acarició al animalillo. El gato le lamía los dedos y ronroneaba. Kaoru se sonrojó ante la escena.


<<Kawaii…>> pensaba. Kariya sacó al gato de la caja y lo sostuvo en las manos. Tenía una sonrisa en la cara y se le veía feliz.


-Voy a llevarlo a casa. No se puede quedar aquí y… -intentó ocultar la emoción. – A ver si le encuentro un dueño…


Kaoru asintió con la cabeza y siguieron el camino. Antes de que dieran dos pasos empezó a chispear, y unos segundos más tarde ya estaba lloviendo. Echando una carrera, lograron refugiarse bajo el portal de un edificio.


-¿Dónde queda tu casa? – preguntó Kariya agarrando al gato, que no paraba de maullar.

-Queda bastante lejos de aquí… -dijo Kaoru hablando bajo.


Kariya hizo una mueca. Miró el cielo y luego a la chica.


-Mi casa está en esta calle, hacia la izquierda. ¿Te parece que nos quedemos ahí hasta que pare de llover? –
Kariya se ruborizó un poco. – Lu-Luego te levaría a tu casa, claro…

-Va-vale… Pero no quiero molestar…

-Estoy solo, no molestas…

-Vale...


Hubo un corto silencio. Kariya cogió de la mano a Kaoru y echó a correr por la calle. Nada más comenzar a mojarse se empezaron a reír mientras corrían. El único que no se reía era el gato, que estaba sufriendo bastante. Cuando llegaron a la casa, se quedaron un rato bajo el portal, riéndose. Respiraban con dificultad y estaban con las mejillas rosadas por el ejercicio. Había empezado a anochecer, y la lluvia parecía no amainar. Kariya se dio cuenta que seguían de la mano, pero fingió no darse cuenta y entró en su casa con Kaoru siguiéndole. Soltó al gato, que se quitó el agua de encima y fue directo a la cocina. Se quitaron el calzado a la entrada y pasaron al salón.


-Con permiso…

-No hay nadie en casa, como te dije. No te preocupes.


Kaoru se sonrojó y asintió. En ese momento se dio cuenta de que seguían con la mano dada. Se sonrojó mucho más y miró a Kariya de reojo. Él la miró y poco a poco se soltaron. Kaoru se sentó en el sofá mientras cogía aire.


-Iré a por… ropa seca. –dijo Kariya, subiendo al piso de arriba.


Al quedarse sola, Kaoru entró en un debate interior sobre lo que estaba haciendo. Antes de que llegara muy lejos, el gato empezó a maullar y a pasar la cabeza por las piernas de la chica. Tenía hambre.


-¿Ka-Kariya? –preguntó tímidamente Kaoru asomándose por las escaleras.

-¿Sí?

-Creo que el gato tiene hambre…

-Hay comida para gatos en la cocina, en el segundo armario de la derecha.

-Va-vale…


Kaoru llegó al armario y cogió el paquete. Ya estaba por menos de la mitad. Cogió un plato pequeño con fondo hondo y sirvió la comida para gatos. Estaba todavía poniendo el plato, bajo la mirada atenta del minino, cuando oyó un golpe y a Kariya quejarse en el piso de arriba. Dejó el paquete encima del plato y echó a correr hacia las escaleras. El gato olfateó la comida y empezó a comer.


Al llegar al segundo piso, vio a Kariya en la que debía ser su habitación, con un taburete volcado al lado y un montón de cajas y ropa por el suelo. Kaoru miró sorprendida todo aquello, y luego se rió un poco. 


Kariya la miró masajeándose la cabeza.


-No es gracioso, me he dado con el suelo… -dijo haciéndose el melodramático. Luego sonrió.

Kaoru rió un poco más y se arrodilló a su lado, aún sonriendo.


-Déjame ver…


Se acercó al chico y le observó la parte trasera de la cabeza, donde se había dado. Puso su mano encima de la de él, y se empezó a poner nerviosa. Kariya la miró y sin saber muy bien cómo, la agarró por la nuca y la besó. Kaoru se quedó quieta, sin saber qué hacer. Cerró los ojos y notó mucho calor. Kariya se separó y se llevó la parte trasera de la mano a los labios.


-Lo… Lo siento. No sé que me ha pasado… Yo… - se levantó, con la cara roja, pero antes de que pudiera irse, Kaoru le agarró del bajo del pantalón. Estaba roja, y balbuceaba cosas sin parar.

-O-Otro…


Kariya la miró a los ojos.


-¿Otro?


Ella asintió con la cabeza.


-Otro, por favor… -miró a Kariya con las mejillas muy rojas y los ojos brillándole.


Él la levantó del suelo, se acercó a ella y empezó a besarla. Kaoru se dejó conducir hasta la cama, donde se sentó y Kariya se puso encima, mientras la empezaba a besar por el cuello y la parte alta del pecho. Kaoru soltaba pequeños gemiditos. Kariya metió la mano derecha por dentro de la camiseta de ella, quitándosela. 


La ropa empezó a caer al suelo desordenado, y ellos se juntaban más, mientras la lluvia seguía y las ventanas se empañaban. Kaoru abrazaba a Kariya mientras gemía. Le arañaba la espalda sin quererlo, y apoyaba la cara en el hombro de él. Había mucho sopor en el ambiente, y Kaoru se sentía agotada. Los dos se tumbaron sobre la cama, con la respiración entrecortada. Se volvieron a besar y Kariya miró por la ventana.


-Ha parado de llover…


Kaoru se puso boca abajo y apoyó la mejilla en la almohada. Miró a Kariya. Los dos estaban rojos y ardiendo, pero Kaoru se sentía mejor que nunca. Sonrió y acarició la espalda del chico.


-¿Me puedo quedar… un poco más?


Kariya sonrió de lado y la besó de nuevo, con ganas, mientras recorría los laterales del cuerpo de Kaoru con las manos. Luego la besó por el abdomen, dejándole marcas a su paso. Kaoru miró hacia la puerta y vio al gato observándolos. Kariya le miró sin dejar los que estaba haciendo y sonrió. Kaoru suspiró, y el reflejo de la Luna entró por la ventana. Miró a Kariya y cerró los ojos, feliz por estar tan cerca de él.